Lo esencial, siempre a mano. Documentos, billetera, llaves: todo a la vista, sobre el tanque. En la ruta te resuelve una parada rápida, como un peaje, sin frenar a buscar en la mochila; en la ciudad te acompaña en el día a día. Y cuando te bajás de la moto, le ponés la correa y se viene con vos como morral: no es solo un bolso para el tanque, es tu compañero de todos los días, dentro y fuera de la moto.
Seis imanes de alta potencia lo sostienen firme sobre el tanque, y la base forrada en cuero suave cuida la pintura. Un consejo: antes de apoyarlo, pasale un paño suave al tanque. Lo que raya la pintura es el polvo o la arenilla acumulada, no el bolso.
Con el sol la cera se ablanda y realza el tono; con el uso se desgasta y la podés renovar con parafina o cera de vela y calor.
Hecho a mano, para llevarlo donde vayas.